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2 cucharadas de aceite de coco virgen extra: Es el ingrediente estrella. Penetra en la fibra capilar, la nutre en profundidad, reduce la pérdida de proteínas y da brillo.
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1 cucharada de miel pura de abeja: Es un humectante natural, atrae y retiene la humedad en el cabello, lo que lo hace más manejable y suave.
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1 cucharada de maicena (maizena): Actúa como un suave "reconstructor". Ayuda a dar cuerpo y a rellenar levemente la fibra capilar dañada, lo que se traduce en un cabello más fuerte y con menos frizz.
Instrucciones:
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Prepara la mezcla: En un bol resistente al calor, combina el aceite de coco y la miel. Si el aceite de coco está sólido (lo normal en climas frescos), calienta la mezcla al baño María o en el microondas durante 15-20 segundos, solo hasta que se derrita y se integre fácilmente con la miel. No debe quedar caliente, solo tibio.
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Añade la maicena: Una vez que la mezcla de coco y miel esté tibia, añade la cucharada de maicena. Remueve con un tenedor o una varilla pequeña hasta que no queden grumos y obtengas una pasta homogénea y cremosa.
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Aplicación:
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Lava tu cabello con tu champú habitual y exprime el exceso de agua. El cabello debe estar húmedo, no chorreando.
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Divide el cabello en secciones y aplica la mascarilla desde medios a puntas, evitando el cuero cabelludo (especialmente si es graso).
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Masajea suavemente para asegurar una distribución uniforme.
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Una vez aplicada, peina tu cabello con un peine de púas anchas para distribuirla mejor.
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Tiempo de acción: Envuelve tu cabello con un gorro de ducha o una toalla. Deja actuar la mascarilla durante 30-45 minutos.
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Enjuague: Enjuaga abundantemente con agua tibia. Luego, lava tu cabello con un poco de champú suave para asegurarte de retirar todos los residuos de la mascarilla. Aplica tu acondicionador habitual si lo deseas.
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Secado: Seca y peina tu cabello como lo haces normalmente. Notarás que está mucho más suave, brillante y con menos frizz.